Autismo

La palabra autismo proviene del griego, deriva del prefijo autos, que significa uno mismo, y del prefijo -ismo, que indica una tendencia. Denota por tanto a personas que tienden a ensimismarse, a vivir aisladas del mundo exterior. Hoy en día la denominación más aceptada es la de trastornos del espectro del autismo (TEA).

Se trata de un conjunto de trastornos, con un origen neurobiológico, que tienen en común un cierto grado de alteración principalmente en éstas tres áreas:

  • déficit o dificultad en la interacción social.
  • problemas de comunicación tanto verbales como no verbales.
  • repertorio anormalmente restringido de comportamientos e intereses.

Aunque se considera una enfermedad puramente neurológica (de la mente o del cerebro), el sistema nervioso está interrelacionado íntimamente con el sistema endocrino, el sistema inmunológico y el sistema digestivo (principalmente el intestino), por tanto un problema en cualquier de estos sistemas tendrá repercusiones en la producción de los neurotransmisores y en las funciones mentales.

ALIMENTACIÓN EN AUTISMO

Selectividad alimentaria

Aproximadamente el 75% de niños/as con TEA presentan selectividad alimentaria con las siguientes características: variedad restringida de alimentos, selectividad alimentaria por texturas o colores y también neofobia alimentaria (miedo a probar nuevos alimentos). Esta relación con la comida desencadena un déficit de micronutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos, etc.) que tendrá repercusiones en la salud a medio y largo plazo. Es por esto que deberemos establecer una pautas para conseguir una alimentación variada y equilibrada.

Nutrición específica para neurodesarrollo

Hay nutrientes que son indispensables para el sistema nervioso, como la vitamina B6, la B12, la l-tirosina, el hierro o el zinc, así como también hay componentes en los alimentos que afectan negativamente a muchas personas con autismo, como por ejemplo el azúcar, el gluten, el glutamato monosódico, la caseína, etc.

Por lo tanto el objetivo de la dieta será proporcionar aquellos nutrientes que son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro, y eliminar aquellas sustancias que perjudican el funcionamiento de éste.

Neuroinflamación

Además, el autismo se ha relacionado con la neuroinflamación. Por este motivo, el plan alimentario que propondremos irá dirigido a reducir la inflamación general del organismo y especialmente la del sistema nervioso. Por este motivo seguiremos una línea de NUTRICIÓN ANTIINFLAMATORIA.

SUPLEMENTACIÓN NATURAL EN AUTISMO

Los suplementos naturales (vitaminas, minerales, probióticos y plantas medicinales) nos permiten dar un paso más allá, y corregir los problemas de salud de base que se puedan presentar. La mayoría de niños/as con TEA suelen presentar otros problemas asociados como: diarreas o estreñimiento frecuentes, infecciones recurrentes (bronquitis, faringitis, etc.) o carencias nutricionales como anemia o déficit de vitamina D derivadas de años de malcomer… Y estos problemas en ocasiones están estrechamente relacionados con el autismo.

Mediante la realización e interpretación de análisis clínicos averiguaremos si están presentes estos factores con el fin de optimizar la biología celular y las vías fisiológicas relacionadas con el funcionamiento de nuestro cerebro.

La bibliografía científica actual asocia los siguientes factores ambientales al autismo: neurotóxicos, metales pesados, selectividad alimentaria, alteraciones en el ecosistema intestinal, alteraciones inmunológicas y alteraciones endocrinas.

  • Neurotóxicos y metales pesados: el mercurio, el plomo, el arsénico, y demás tóxicos dañan las neuronas. Existen sustancias naturales como la chlorella, el cilantro, el ácido alfa lipoico y muchas otras que consiguen arrastrar estas neurotoxinas hacia fuera del organismo.
  • Neuroinflamación: cualquier órgano que esté permanentemente inflamado, no se regenera y no puede realizar sus funciones de forma adecuada. En muchos casos de autismo existe una inflamación crónica del sistema nervioso que impide que las neuronas trabajen adecuadamente. Con analíticas y suplementación adecuada se consigue bajar la inflamación y mejorar las funciones mentales.
  • Nutrientes: los aminoácidos, las vitaminas de grupo B, la vitamina D y algunos minerales como el hierro, el magnesio o el zinc son esenciales para una adecuada función cognitiva. Si existe déficit de estos nutrientes, el organismo no puede producir los neurotransmisores de forma óptima. Mediante un examen de sangre podemos ver qué nutrientes están en carencia y proporcionarlos como suplemento para conseguir valores óptimos.
  • Sensibilidad alimentaria: es otro factor que afectará la salud intestinal y en niños con diarreas muy frecuentes suelen existir varios alimentos que provocan una inflamación en el intestino, por tanto será recomendable detectarlas y realizar un plan nutricional a medida.
  • Disbiosis intestinal: la salud del intestino está ligada directamente a la salud del cerebro, y si se sufre de diarreas, gases, flatulencias, hinchazón abdominal o estreñimiento de manera recurrente, es indicativo de que el intestino no está sano. Por tanto se deberán realizar análisis de heces para comprobarlo.
  • Alteraciones inmunológicas: un niño que está constantemente enfermo y toma antibióticos de manera recurrente, verá dañada su microbiota intestinal, pudiendo presentar un crecimiento excesivo de levaduras, o una cantidad reducida de bacterias beneficiosas, o un exceso de bacterias dañinas, afectando así su ecosistema intestinal e indirectamente la salud de su cerebro.

CONCLUSIÓN

Tras establecer un plan alimentario adecuado, realizar exámenes de salud pertinentes y corregir los valores alterados con suplementos naturales, conseguimos optimizar las funciones del cerebro. Entonces es cuando se produce una mejoría en la conducta, la interacción social y la cognición como consecuencia.

Todo este tratamiento se realiza con la dieta + suplementos naturales (vitaminas, plantas medicinales, probióticos, omega 3, etc.).

Actualmente en cuanto a medicamentos, solamente hay 2 fármacos aprobados oficialmente para el tratamiento del autismo (risperidona y aripiprazol), ambos son medicamentos psiquiátricos que presentan gran cantidad de efectos adversos.

En cambio, como elementos naturales disponemos de una gran variedad de recursos, sin consecuencias negativas para la salud, y que aplicados a corregir las causas, consiguen mejorar la salud del sistema nervioso de una persona TEA, y así mejorar la comunicación, la interacción social, el lenguaje, reducir las estereotipias, las autoagresiones, las obsesiones, y en definitiva mejorar la calidad de vida de cualquier persona con TEA.

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¿Qué problemas podemos mejorar?

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